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El Rito

Nos teníamos que encontrar en una playa cercana a la localidad de Piriápolis, era de noche y yo venía manejando por la interbalnearia pensando en sí había cumplido a cabalidad la dieta que nos habían exigido con al menos dos semanas de anticipación, en sí mi cuerpo soportaría esa sustancia que íbamos a ingerir y en sí el balde que traía como copiloto esa noche sería suficientemente grande en caso de que vomitara como un degenerado. Las luces parecían luciérnagas gigantes que alumbraban la autopista y en el reproductor de mi auto sonaba Frank Sinatra para calmar mis nervios. No sería la primera vez que usaba drogas alucinógenas, pero si era la primera vez que iba a estar metido en un rito guiado por supuestos chamanes peruanos; pero mientras Sinatra entonaba su clásico: " Fly me to the moon " solo podía concentrarme en que tan realmente efectiva sería la pócima, y cual sería el resultado en mi cuerpo, es decir, teóricamente los viajes siempre se dirigen a la introspección, per...

Analgésicos

Las baldosas que recubren las paredes de los hospitales siempre me han cautivado, esos cuadrados lisos y pulcros casi siempre blancos o beiges me generan serenidad y tranquilidad, como si me hipnotizaran, como si pasara un clic en mi cabeza que transforma la preocupación en calma y me trasladara a mi zona de confort. Las agujas que rompen mi piel en lugar de generarme dolor me generan paz, y cuando empiezan a pasar esos cócteles es como si mi corazón se inflara; suero, protectores gástricos, antibióticos, todos estos fármacos entran a mi cuerpo por medio de mis venas y mi cara se sonríe, y más aún cuando empiezan a venirse el ketofen, el tramadol, la aspirina, el paracetamol y la divina morfina, ésta parte es mi favorita cuando soy internado, cuando luego de hacer una actuación fantástica en una sala de emergencia, termino siendo atiborrado con productos que me hacen olvidar, además mis problemas, la mísera realidad de la cual soy convicto.   Lo curioso y lo que más disfruto d...

MDMAMOR

Cuando terminé con Daniel lo único en lo que pensaba era en estar en la soledad de mi cuarto, mirando al techo y reflexionando sobre lo estúpida lo que fui al confiar en ése imbécil, luego de haber estado más de ocho años juntos tomó la decisión de irse con una de mis mejores amigas, bueno, capaz no éramos tan amigas, pero sinceramente cuando uno tiene el corazón roto y el orgullo por el piso es muy fácil confundir las cosas. Cuando terminas una relación tan larga más que lamentarte por los momentos lindos, por lo aprendido y compartido, te empiezas a lamentar por el tiempo invertido que nadie te devolverá, por lo pendeja que fuiste y por tener que explicarle a tus familiares cercanos, lejanos, y a las amistades que te quedaron; que no hay vuelta atrás y que estás bien, aunque todos sepan, incluyéndote, que no es así.  Digo esto de los amigos que van quedando principalmente porque luego de estar ocho años con un hijo de puta, todas las amistades convergen, mutan, "tus" amigos...

Playa, marihuana y LSD

El sol entró por las persianas metálicas formando líneas horizontales simétricas que dictaminaban, además de un nuevo amanecer, la fortuna de poder emprender un nuevo viaje. Habíamos agendado nuestros boletos a las siete de la mañana para aprovechar el día al máximo, teníamos nuestro equipaje, nuestra ropa, nuestra comida, nuestras cervezas y nuestras drogas para garantizar que el viaje fuese una experiencia legendaria. Yo la verdad nunca había experimentado con drogas alucinógenas porque me generaba un frío en el espíritu, un terror horrible, como si al probar la sustancia estuviese condenado a quedar en ese estado de conmoción y alucinando de por vida, luego de leer en internet lo recomendado para tener un "viaje" decente con Lsd, tomé la decisión de ir con mi dealer de confianza y aprovechar la oferta de un cartón para dividirse en cuatro partes, que tenía impresa unas caritas felices de color amarillo que me recordaban a "The Comedian" de la película Watchmen, y...

El asqueroso vicio del perico

Para esa época mi amigo Joaquín ya se había consagrado en la escena española e internacional como un gran cantautor, nuestra comunicación era por correspondencia, semanalmente nos enviábamos cartas rimadas y con guiños muy cariñosos; él con los sucesos más importantes o notables de Europa, y yo sobre las vicisitudes que teníamos en América. Un día el diario para el que trabajaba tomó la decisión de cerrar la sección en la cual trabajaba y alegar que no era necesaria en el periódico, respeté la decisión, pero en mis adentros no entendía muy bien el por qué iban a suspender el complemento literario del diario, quizás porque en esos tiempos se veía venir el desinterés de las nuevas generaciones por la literatura. Tomé la decisión de irme un día a México, a la casa de Gabo y Mercedes, en vista de que no tenía un trabajo formal y que me habían liquidado decentemente, me fui una temporada.  Un día Gabo me comentó que Joaquín iba a ir a visitarnos, tenía varias presentaciones en México po...

El vicio bobo del cigarro.

  El hediondo humo invadía esa casa, aunque mi mamá fuese a la profundidad del solar era inevitable que, ese aroma tan invasivo y particular, no se apoderara de nuestro hogar. A casi todo el mundo le tiende a incomodar el olor a cigarrillo; pero quizás porque ese humo siempre estuvo rondándome, desde muy pequeño le tomé un cariño especial. Mi mamá era profesora universitaria y las imágenes que tengo para esa época de ella son fugaces: La recuerdo como la mujer más hermosa que vi nunca, con su cabellera negra y corta, tacones de aguja que organizaban su humanidad con tres partos, alguna falda demasiado elegante y un conjunto de aretes, collares y ornamentos que le combinaban a la perfección y decoraban las cicatrices que nos va dejando la vida. También recuerdo sus idas eternas a un lejano pueblo donde repartía su sabiduría a algunos muchachos que teóricamente eran el futuro del país; yo me quedaba en casa cuando volvía de la escuela, y luego de hacer mis tareas junto a mis her...