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MDMAMOR

Cuando terminé con Daniel lo único en lo que pensaba era en estar en la soledad de mi cuarto, mirando al techo y reflexionando sobre lo estúpida lo que fui al confiar en ése imbécil, luego de haber estado más de ocho años juntos tomó la decisión de irse con una de mis mejores amigas, bueno, capaz no éramos tan amigas, pero sinceramente cuando uno tiene el corazón roto y el orgullo por el piso es muy fácil confundir las cosas. Cuando terminas una relación tan larga más que lamentarte por los momentos lindos, por lo aprendido y compartido, te empiezas a lamentar por el tiempo invertido que nadie te devolverá, por lo pendeja que fuiste y por tener que explicarle a tus familiares cercanos, lejanos, y a las amistades que te quedaron; que no hay vuelta atrás y que estás bien, aunque todos sepan, incluyéndote, que no es así.  Digo esto de los amigos que van quedando principalmente porque luego de estar ocho años con un hijo de puta, todas las amistades convergen, mutan, "tus" amigos...

Playa, marihuana y LSD

El sol entró por las persianas metálicas formando líneas horizontales simétricas que dictaminaban, además de un nuevo amanecer, la fortuna de poder emprender un nuevo viaje. Habíamos agendado nuestros boletos a las siete de la mañana para aprovechar el día al máximo, teníamos nuestro equipaje, nuestra ropa, nuestra comida, nuestras cervezas y nuestras drogas para garantizar que el viaje fuese una experiencia legendaria. Yo la verdad nunca había experimentado con drogas alucinógenas porque me generaba un frío en el espíritu, un terror horrible, como si al probar la sustancia estuviese condenado a quedar en ese estado de conmoción y alucinando de por vida, luego de leer en internet lo recomendado para tener un "viaje" decente con Lsd, tomé la decisión de ir con mi dealer de confianza y aprovechar la oferta de un cartón para dividirse en cuatro partes, que tenía impresa unas caritas felices de color amarillo que me recordaban a "The Comedian" de la película Watchmen, y...

El asqueroso vicio del perico

Para esa época mi amigo Joaquín ya se había consagrado en la escena española e internacional como un gran cantautor, nuestra comunicación era por correspondencia, semanalmente nos enviábamos cartas rimadas y con guiños muy cariñosos; él con los sucesos más importantes o notables de Europa, y yo sobre las vicisitudes que teníamos en América. Un día el diario para el que trabajaba tomó la decisión de cerrar la sección en la cual trabajaba y alegar que no era necesaria en el periódico, respeté la decisión, pero en mis adentros no entendía muy bien el por qué iban a suspender el complemento literario del diario, quizás porque en esos tiempos se veía venir el desinterés de las nuevas generaciones por la literatura. Tomé la decisión de irme un día a México, a la casa de Gabo y Mercedes, en vista de que no tenía un trabajo formal y que me habían liquidado decentemente, me fui una temporada.  Un día Gabo me comentó que Joaquín iba a ir a visitarnos, tenía varias presentaciones en México po...

El vicio bobo del cigarro.

  El hediondo humo invadía esa casa, aunque mi mamá fuese a la profundidad del solar era inevitable que, ese aroma tan invasivo y particular, no se apoderara de nuestro hogar. A casi todo el mundo le tiende a incomodar el olor a cigarrillo; pero quizás porque ese humo siempre estuvo rondándome, desde muy pequeño le tomé un cariño especial. Mi mamá era profesora universitaria y las imágenes que tengo para esa época de ella son fugaces: La recuerdo como la mujer más hermosa que vi nunca, con su cabellera negra y corta, tacones de aguja que organizaban su humanidad con tres partos, alguna falda demasiado elegante y un conjunto de aretes, collares y ornamentos que le combinaban a la perfección y decoraban las cicatrices que nos va dejando la vida. También recuerdo sus idas eternas a un lejano pueblo donde repartía su sabiduría a algunos muchachos que teóricamente eran el futuro del país; yo me quedaba en casa cuando volvía de la escuela, y luego de hacer mis tareas junto a mis her...

Prologo de los vicios

 Cuando se habla de vicios o de adicciones probablemente nuestra cabeza nos lleve de modo expreso a pensar en el uso de drogas o sustancias que nos perjudican mental y físicamente como individuos, y que seguramente nos afectaran en nuestro entorno. Incluso, cuando leemos las definiciones de: "Adicción" y "Vicio" , según la Real Academia Española de la lengua, nos podemos dar cuenta que tienen acepciones negativas. Adicción es:  "   Dependencia   de   sustancias   o   actividades   nocivas   para   la   salud   o   el   equilibrio   psíquico ." No tengo que explicar la carga semántica negativa que se encuentra en esta primera definición, que abre la premisa con la palabra: "dependencia" para condicionar al lector curioso en su búsqueda de objetividad, y que luego lo remata con "nocivas" para aniquilar su duda y dar por sentado que en efecto, las adicciones son malas. Hasta cierto punto indudablemente teng...

Encuentro de dos culturas.

Cuando Ipa llegó a la manada, Sandra la traía en una bolsa de tela junto a una pequeña toalla, nos había explicado que si bien es cierto que la gata vivía con ellos, realmente la mayor parte de su vida había sido en la intemperie, no era y no es precisamente el animal más dócil del mundo, pero es entendible porque su contexto más que hogareño siempre fue silvestre. La puedo imaginar cazando mosquitos, mariposas y saltamontes junto a su madre, aprendiendo los oficios que todo gato debería aprender en su hábitat natural y que los hace los animales independientes que son. Quien haya convivido con un gato me podrá dar la razón cuando digo que estos animales son superiores y que además, te hacen saber que ellos conocen su superioridad. Dentro de esa bolsa se veía un pequeño cuerpo ovillado donde se notaban un amarillo y negro hermoso que claramente era el pelaje de ella. Estaba confundida y con razón, sin embargo, nosotros teníamos una suerte de estrategia para intentar que su llegada fuese...

Reflexiones sobre una pandemia mundial y los gatos.

A penas se declaró la suspensión de actos públicos y el resto de medidas protocolares ante la inminente presencia del Covid-19 en Uruguay, sabíamos que la cosa se pondría complicada. Imagínense estar en un país donde oficialmente viven tres millones quinientas mil personas (2018) y que honestamente no tiene el sistema de salud más eficiente del mundo, un país donde el sector pasivo tiene unas dimensiones gigantes y que además de la ganadería y la agricultura, su fuente de ingresos se fundamenta en turismo y servicios. Se cerraron las fronteras, y casi al mismo tiempo los pequeños y medianos empresarios que dan vida al centro montevideano bajaron las cortinas de sus locales comerciales; más de cien mil personas pasaron a estar en seguro de desempleo ante la clara incertidumbre del qué pasará. Yo tenía dos años trabajando en el mismo sitio, una cafetería coqueta ubicada en el mercado del puerto de Montevideo, ubicación privilegiada en verano, pero que en el resto de los nueve meses del...